De nuevo los políticos despilfarran el dinero con Rafa Nadal por no escuchar a los técnicos

El Govern Balear está a punto de cometer un despropósito promocional con el contrato de Rafa Nadal. Y todo por priorizar, como suele ser habitual, los criterios políticos a los criterios técnicos. Y es que, aunque sea poco conocido lo cierto es que existe un colectivo profesional, los Publicitarios y Relaciones Públicas, que estudiamos 4 o 5 años de una carrera universitaria para poder ayudar a las empresas e instituciones a tomar decisiones técnicas en el ámbito de la comunicación comercial e institucional. Los publicitarios, profesión de colegiación obligatoria en nuestra comunidad, por cierto, estamos perfectamente cualificados para decidir si es conveniente o no rescindir el contrato con Rafa Nadal desde un punto de vista técnico y económico. Para tomar esta decisión, de mucho calado y trascendencia para nuestra primera industria, el turismo, debería hacerse un estudio de los costes de contratar a Rafa Nadal y los beneficios potenciales para nuestra economía de realizar una campaña promocional basada en su imagen como “prescriptor” de Baleares como destino público. Sin ánimo de ser exhaustivo, para tomar esta decisión deberían considerarse, entre otros, los siguientes criterios:

  • Coste/beneficio de contratar la imagen pública de Rafa Nadal: Según lo publicado en la prensa Rafa Nadal cobraría 2 millones de euros al año por promocionar Baleares. Si los políticos, de forma demagógica, hacen caso de algunos medios o de la “gente de la calle” pensarán que es un despilfarro. Nada más lejos de la realidad, una figura con la difusión mediática de Rafa Nadal cobra sin dificultad y aun en tiempos de crisis cifras que fácilmente cuadruplican a ésta para ceder sus derechos de imagen en el ámbito internacional. Si además, como se dice, Rafa Nadal y quienes gestionan sus derechos de imagen son flexibles, este precio podría reducirse significativamente.
  • El hecho de que Baleares cuente con una figura promocional de Rafa Nadal a este precio es un hecho difícilmente repetible y excepcional sólo explicable por la vinculación entre Rafa y su tierra.
  • Para determinar si la relación coste/beneficio de contratar a Rafa Nadal vale la pena hay que tener en cuenta esta relación sólo será favorable si se invierte decididamente en publicitar Balears usando la figura de Rafa Nadal. Hablando en términos económicos, no vale para nada la pena usar la imagen de Rafa Nadal (suponiendo un coste de 6 millones en 3 años) si no se rentabiliza suficientemente su imagen realizando una fuerte inversión en medios publicitarios (televisión, prensa, online, ferias…). En términos publicitarios lo habitual es que que los costes de producción de las piezas (que incluirían pagar a Rafa Nadal) supusiesen como mucho el 20% del total de la inversión. Es decir lo razonable sería invertir, por lo menos, 10 millones de euros al año en las campañas publicitarias de Balears basadas en Rafa Nadal. Si la proporción entre lo que paga por Nadal y lo que se invierte en medios sube del 20% la relación coste/beneficio cae dramáticamente, es decir no vale la pena contratar a Nadal y lo mejor es rescindir el contrato para no seguir perdiendo dinero.
  • Cuando se usan personajes públicos de gran relevancia mediática para promocionar una marca, en este caso la marca paraguas Balears y las marcas Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera, hay que tener en cuenta que siempre se asume un riesgo: si el personaje “mancha” su imagen, esa imagen también mancha a la marca que lo ha contratado. En este caso y vista la trayectoria como tenista y como persona de Rafa Nadal podemos decir que, de momento, los valores que transmite son absolutamente ejemplares: competitivo, luchador, honesto, humilde, fiel a su pareja, joven, guapo… (hace falta seguir). Por supuesto Rafa Nadal como cualquier humano, puede fallar, pero parce poco probable que a partir de ahora protagonice episodios de drogas, escándalos sexuales o algo parecido.
  • Uno de los argumentos usados por los políticos contrarios al uso de Rafa Nadal como icono promocional balear es que su imagen se asocia exclusivamente a Mallorca. Un argumento con muy poca base técnica. Tanto en Reino Unido como en Alemania, como en toda Europa en su conjunto, los principales mercados a los que se dirigiría la campaña balear de Rafa Nadal, a Rafa Nadal no se le asocia en absoluto con Mallorca, puesto que lo que único que sabe la mayoría de la gente es que es español, sin matices. El porcentaje de ciudadanos del resto de Europa que asocian Nadal a Mallorca es, desgraciadamente, muy parecido al de mallorquines que saben que Schumacher es de Hurt-Hermulheim o que Federer pertenece al cantón suizo de Basilea-Campiña: es decir casi nadie. Es cierto que en el mercado español puede asociarse a Rafa Nadal más con Mallorca que con el resto de islas, pero eso no debería preocupar a menorquines, ibicencos y formentereses, en todo caso debería preocuparles que la campaña publicitaria de Rafa Nadal pagada por Balears acabe beneficiando, en realidad, al conjunto del destino turístico España. Para evitar este problema debería existir una cláusula que dejase claro que Rafa Nadal no puede publicitar ni la marca turística España, ni de ninguna otra comunidad autónoma y, aún menos, de ningún destino turístico extranjero competidor de Balears como Turquía o Croacia.

Si se tienen en cuenta estos criterios y, sobre todo, si se ponen las decisiones en manos de los técnicos cualificados para ello, es decir los publicitarios, las decisiones relativas a la promoción de Balears de los políticos darán, sin que sirva de precedente, un ejemplo de sensatez y cordura. Una decisión como esta no puede ni debe tomarse con argumentos políticos (ya se que pensar esto es de una candidez risible) ni tampoco al calor de la opinión “popular”, hacerlo sería algo tan absurdo como que los políticos o la ciudadanía decidiese por votación y sin contar con el criterio de los ingenieros, con que materiales y con que tipo de estructura se debe construir un puente. Y es que en la decisión de contratar o no a Rafa Nadal y de todas las decisiones sobre promoción de Balears que toman tan alegremente nuestros políticos lo que se juega  es que se generen o se pierdan puestos de trabajo en el sector turístico. Es decir, que cuando los políticos toman decisiones políticas que deberían ser técnicas lo que se pone en riesgo no es, ni más ni menos, que el pan y el futuro de nuestro primera y casi única fuente de ingresos.

Tuenti, un caso de naming curioso y con consecuencias

Como muchos creativos publicitarios, en mi vida profesional he tenido que crear un buen número de nombres para productos, marcas, empresas y “entidades” en general. No es algo excepcional, es parte de nuestro trabajo y, además, en nuestro bárbaro argot publicitario lo llamamos naming, es decir dar nombre a las cosas. Los que nos dedicamos a esto sabemos que un nombre inadecuado con frecuencia actúa como un lastre de plomo para una empresa, producto, institución o cualquier entidad. Que se le pregunten si no a los del “Parque biológico de Madrid” a donde no iba nadie y estuvo a punto de cerrar hasta que un profesional lo rebautizó como Faunia. Yo trabajé en un caso parecido con una entidad que se denominaba “Servei de Promoció Exterior de les Illes Balears” a la que decidimos cambiarle el nombre por “IBexport” (La partícula IB en Baleares es como el CAT en Cataluña, todos lo identifican con el nombre de la Comunidad Autónoma, en este caso Islas Baleares)… De la noche a la mañana una institución que no modificó otra cosa que el nombre empezó a atraer a los mismos empresarios que antes la ignoraban, en fin, la importancia de la denominación.

Pero a lo que iba antes de marcharme por los Cerros de Úbeda, ¿por qué Tuenti es un caso de naming tan particular?. En primer lugar porque los creadores de la famosa red social Tuenti se hicieron ellos mismos el nombre intentando que todos identificasen a este servicio con “TU enTIdad”. Bien, si hubiesen hecho un pequeño test de marca, algo que forma parte de los protocolos de quienes nos dedicamos a este oficio, se hubieran dado cuenta que prácticamente nadie (a parte de ellos, claro) identificaba Tuenti con “tu entidad”, sino con la palabra inglesa “Twenty” escrita tal como suena fonéticamente en español, es decir el aspecto más creativo y fresco de este naming fue fruto de la casualidad, no de la causalidad. Las consecuencias de este “naming” impreciso han sido tanto positivas como negativas, en lo positivo Tuenti se ha hecho tremendamente fuerte entre los que tienen “twenty” y sobre todo entre quienes aspiran a ser como los que tienen “twenty” (es decir, adolescentes que en realidad tienen de 14 a 20 años), ganando a Facebook en España en el sector joven de la población. Ahora viene lo malo, a causa de su nombre, Tuenti lo está pasando muy mal para entrar, con esa denominación y esa fama de red para “teenagers” en el segmento poblacional donde está el dinero (es decir de 30 en adelante).

La marca España ya ha ganado el Mundial

Faltan 2 días para la final, pero España ya ha ganado el Mundial, al menos en lo que a marcas se refiere. Y es que los publicitarios tenemos claro que las multimillonarias audiencias de los partidos de la roja en las que se repite una y otra vez la palabra España tienen un impacto positivo importantísimo en la marca-país España y que eso tiene una traducción en forma de dinerito contante y sonante para la maltrecha economía española. Pongamos por ejemplo el turismo: gracias al éxito de la roja la palabra España e incluso imágenes de España aparecen un día si y otro también en los principales informativos de los principales mercados emisores, es decir, Alemania, Gran Bretaña y Francia, justo en el momento en el que muchos de esos turistas van a decirse por contratar sus vacaciones hacia Turquía, Marruecos, Italia, Caribe, Croacia o, por supuesto, España.

Lo de la audiencia multimillonaria de la marca España es solo el aspecto cuantitativo de la cuestión, pero ¿y la parte cualitativa?. Ahí las cosas están casi mejor: la marca España se está asociando a éxito, buen juego, efectividad, constancia, creatividad y “Fair Play”, gracias a la actuación del combinado español. Unos valores que ayudan cuanto menos a diluir otros con los que recientemente se estaba asociando a la marca España en el mundo entero: déficit, paro, riesgo-país…

Pero el aspecto publicitario y sociológico más importante del impacto del fútbol en la marca-país España no creo que sea la comunicación al exterior sino mas bien lo que en términos de relaciones públicas, publicidad y marketing llamaríamos la comunicación “interna”.  Y es que la gran trayectoria de la roja ha conseguido algo que hasta hace poco parecía imposible: que por unos días, semanas (y esperemos que más) se deje de hablar en los medios y sobretodo en la calle de la dichosa crisis. Y es que como publicitario no puedo más que revelarme contra la espiral tóxica de desmoralización que supone que todos los medios de comunicación hablen a todas horas y se regodeen en cada detalle de todo lo que tiene que ver con esa palabra que empieza con “c”. Y es que en mi opinión la reiteración obsesiva en destacar lo malo de la situación económica afecta mucho más a la economía real que cualquier otro factor económico externo o interno.

En fin, que la marca España ya ha demostrado que gana en el Mundial de fútbol, ahora sólo queda que todos los que tienen que ver con esa marca (ciudadanía, políticos, empresas) se convenzan de que también en otros mundiales menos vistosos y con menos vuvuzuelas (como el de la investigación, la competitividad, la calidad, el trabajo…) también se puede estar en la final o, por lo menos, pasar de cuartos.

Amor, seducción y cuenta de resultados

¿Qué tienen a ver el amor y la seducción con la cuenta de resultados? A primera vista, nada. En las reuniones de los consejos de administración de las empresas siempre se habla de cuenta de resultados y nunca de amor o de seducción, bueno en la comida o cena posterior puede que sí, pero no en el sentido del que ahora tratamos😉. Los economistas, directores financieros y contables se sentirían muy incómodos y confusos si, de repente, les pedimos como está de amor nuestra empresa o cuan seductora es nuestra empresa. Pero la incómoda verdad es que todas las evidencias científicas apuntan al hecho de que nuestra cuenta de resultados depende más de lo seductora que sea nuestra marca o de cuantos clientes nos odian o nos aman que de la mayoría de temas que se tratan en un consejo de administración.

El neuromárketing, la disciplina científica que trata, en esencia, de como los humanos nos comportamos en relación al márketing y a la publicidad, está demostrando lo que los publicitarios y marquetinianos sabíamos o sospechábamos desde hace tiempo: que la mayoría de decisiones de compra se toman de manera irracional, aunque después todos tengamos una buena razón, bien argumentada y racional para justificar nuestra compra. Y no estamos hablando de productos de bajo valor, como los que chicles con los que nos tientan a la salida del supermercado, no, estamos hablando de todos los productos y servicios, y eso incluye pisos, hoteles, destinos turísticos, seguros, hipotecas, teléfonos móviles y cualquier otra cosa que se pueda intercambiar por dinero.

Conocer y ser conscientes que todo el esfuerzo y los recursos usados por nuestra empresa u organización en crear un producto o servicio excelente pueden quedar en nada por culpa de las veleidades, caprichos y sentimientos inconscientes de nuestros clientes potenciales o reales resulta, en un primer momento, aterrador. Pero pasado ese primer momento de desasosiego sólo hace falta plantearse que podemos hacer para que esa realidad: que la mayoría de decisiones de compra se toman finalmente en el ámbito más inconsciente, primitivo y emocional de la mente humana, juegue a nuestro favor.

Para empezar, hará falta revisar si nuestro producto o servicio tiene componente y valores destinados no tan sólo a resolver una necesidad racional del comprador (por ejemplo, desplazarse al trabajo, en el caso de un coche) sino también a resolver aquellas motivaciones más inconscientes y que el comprador casi nunca confesará (aparentar más, ligar más, provocar la envidia…).

Una vez revisado o incluso rediseñado nuestro producto o servicio (o mejor al mismo tiempo) hará falta revisar que es lo que transmite emocionalmente y que es lo que querríamos que transmitiese nuestra marca. En este sentido tiene mucha importancia el branding, la identidad corporativa de nuestra empresa, producto o servicio y toda la comunicación (publicitaria o no) con nuestros clientes actuales y potenciales. Deberemos evaluar desde el punto de vista emocional del cliente todo aquella que rodea e influye en nuestra marca: como atendemos el teléfono, cuál es la imagen exterior de nuestra sede, que transmiten nuestros vehículos de empresa, que transmiten de la empresa las personas que estan en contacto con el cliente, como se atienden las reclamaciones, que dice de nosotros, emocionalmente hablando, nuestra página web, qué transmitimos en nuestra publicidad y en la comunicación a través de los medios online y offline… En definitiva, todo aquello que cae en el complejo ámbito profesional de los técnicos en investigación motivacional y de los publicitarios.

Amor, seducció i compte de resultats

¿Què tenen a veure l’amor i la seducció amb el compte de resultats? A primera vista res. A les reunions dels consells d’administració de les empreses sempre es parla sempre del compte de resultats i mai d’amor o de seducció, en el dinar o sopar posterior potser sí, però no en el sentit que es tracta ara😉. Els economistes, directors financers i comptables es sentirien molt incòmodes i confusos si, de sobte, els hi demanàssim com està d’amor la nostra empresa? o quant de seductora és la nostra marca?. Però la incòmoda veritat és que totes les evidències científiques apunten al fet que el nostre compte de resultats depèn més de quan seductora és la nostra marca o de quants de clients senten amor o odi cap a ella que de la majoria de temes que es tracten a un consell d’administració.

El neuromàrqueting modern, la disciplina científica que tracta, essencialment, de com els humans ens comportam en relació al màrqueting i a la publicitat, està confirmant el que els publicitaris i marquetinians ja sabíem o sospitàvem: que la majoria de decisions de compra es prenen de manera irracional, encara que després tots tenguem una raó ben argumentada i racional per justificar la nostra compra. I no estam parlant de productes de baix valor, com ara els xiclets que ens tempten a la sortida del supermercat, no, estam parlant de tots els productes i serveis, i això inclou cotxes, pisos, hotels, destinacions turístiques, assegurances, hipoteques, telèfons mòbils o qualsevol altra cosa que es pugui intercanviar per doblers.

Conèixer i ser conscients que tot l’esforç i els recursos emprats per la nostra empresa o organització en fer un producte o servei excel·lent poden quedar en no-res per culpa de les veleïtats, els capricis i els sentiments inconscients del nostres clients potencials o reals resulta, en un primer moment, aterrador. Però passat aquest primer moment de desassossec només cal plantejar-se què podem fer per tal que aquesta realitat: que la majoria de decisions de compra es prenen finalment en l’àmbit més inconscient, primitiu i emocional de la ment humana, jugui en el nostre favor.

Per començar, caldrà revisar si el nostre producte o servei té components i valors destinats no només a resoldre una necessitat racional del comprador (per exemple, desplaçar-se per anar a fer feina, en el cas d’un cotxe) sinó també a resoldre aquelles motivacions més inconscients i que el comprador gairebé mai confessarà (esser reconegut socialment gràcies al cotxe, lligar més, provocar enveges…).

Una vegada revisat o fins i tot redissenyat el nostre producte o servei (o millor al mateix temps) caldrà revisar què és el que transmet emocionalment i què és el que voldríem que trasmetés la nostra marca. En aquest àmbit hi té molta importància el Branding, la Identitat Corporativa de la nostra empresa, producte o servei i també tota la comunicació (publicitària o no) amb els nostres clients actuals o potencials. Haurem d’avaluar des del punt de vista emocional del client tot el que envolta a la nostre marca: com atenem al telèfon, quina és la imatge exterior de la nostra seu, què transmeten de l’empresa els nostres vehicles, què transmeten de l’empresa les persones que estan en contacte amb el client, com s’atenen les reclamacions, què diu de nosaltres, emocionalment parlant, la nostra web, què transmetem en la nostra publicitat i en la comunicació a través dels mitjans online i offline… En definitiva, tot allò que cau en el complex àmbit professional dels tècnics en investigació motivacional i dels publicitaris.

¿Porqué no se verá el Espot turístico de Nadal en los mercados emisores?

La noticia de que el espot protagonizado por Rafa Nadal no va a emitirse ahora por un error, ya que es ahora el momento en que muchos turistas toman sus decisiones de compra, ha llenado de estupor a muchos, pero no demasiado a nosotros los publicitarios. A nosotros no nos sorprende puesto que llevamos toda la vida clamando en el desierto sobre la importancia trascendental de la buena y estrategica publicidad y promocion turistica para poder competir bien y vender a buenos precios nuestra oferta en Baleares, que es la que da el pan al 80% de la poblacion.

Una y otra vez desde todos los sectores (no solo el institucional) se ningunea a los publicitarios (profesionales cualificados que han de dedicar 4 o 5 años de su vida a obtener una licenciatuara universitaria, ahora grado) y que basan sus decisiones en criterios científicos y técnicos (nunca deciden con un simple “me gusta” o “no me gusta”).

Ya es hora de que todos tomen conciencia de que la publicidad, las relaciones publicas y la promocion, la comunicacion comercial en su conjunto, son determinantes para nuestro futuro como sociedad.

Partiendo de un mismo presupuesto en publicidad y comunicacion, una decision desacertada, realizada por el “yo se de publicidad” de turno o el politico de turno puede llevar facilmente a perder una importante  cuota de mercado, a que no se vendan las camas que debian venderse y a que, en definitiva, familias enteras se queden sin pan porque alguien ha pensado que todo la relativo a la publicidad y promocion no es mas que “pecata minuta” de lo que puede encargarse cualquier amiguete al que le “gusta” la publicidad. Algo tan absurdo y ridiculo como dejar que te opere de una hernia un colega por la simple razon de que “le gusta mucho la medicina, incluso hizo un cursillo con la Cruz Roja”.

Un poco de seriedad señores, la publicidad y la comunicacion (ya sea 0.0, 1.0 o 2.0) es absolutamente estrategica para Baleares y su futuro económico y social. Dejen todas, absolutamente todas, las decisiones que tienen que ver con ella en mano únicamente de profesionales formados y con amplia experiencia en el ámbito de la comunicación comercial, y no en el primer periodista, informatico con veleidades de marquetiniano, diseñador avanzado o cualquier otro “enterado” que pase por allí. Y es que, con las cosas de comer no se juega.

Hauria de canviar UM de nom i marca?

Al llarg dels ja molts, potser massa, anys de carrera com a publicitari, han passat per les meves mans (o més ben dit pel meu cap) molts casos en els que es plantejava la creació d’un nom nou per un producte o  servei que en ocasions era nou i en d’altres ja existia. Tècnicament al complex procés de creació d’un nom se’l denomina naming (en publicitat i màrqueting l’anglès és omnipresent, que hi farem). D’altra banda he participat en la creació i desenvolupament de diferents campanyes de propaganda política (de gairebé tots els partits d’àmbit autonòmic a les Illes Balears). Això significa que he hagut d’ajudar a resoldre problemes de comunicació que tenen a veure amb el que es planteja ara UM.

Anem per parts, què significaria en termes de màrqueting i comunicació renunciar a la marca UM (Unió Mallorquina)?. Per una part significaria renunciar a la seva marca, la marca, encara que la major part de la societat no ho cregui, és l’actiu més important per a qualsevol empresa o institució (molt més important sovint, en termes econòmics, que les propietats de l’empresa, que els seu “Know How” i en ocasions fins i tot més important que el seu capital humà). El valor d’una marca (en termes econòmics) es construeix gràcies a la presència del producte o servei al mercat, a la seva presència als mitjans de comunicació social i també, com no, de la publicitat o propaganda (en el cas dels partits) que van fent al llarg dels anys. Per tant el valor de la marca UM prové de tots els anys de presència pública, de presència als mitjans de comunicació, a les institucions, als ajuntaments, etc. És a dir s’ha construït míting a míting, vot a vot i sopar de caçadors a sopar de caçadors durant anys i anys. Totes aquestes activitats han anant construint en la ment del consumidor (del votant en aquest cas) una imatge mental sobre el que és i el que significa Unió Mallorquina. Aquesta imatge mental s’ha transformat en una acció concreta de vot en les distintes convocatòries electorals i això ha implicat l’assoliment de diferents càrrecs (regidories, conselleries, batlies,  direccions generals, etc.) que han significat ingressos econòmics per a molts militants de la formació i en alguns casos, un modus vivendi (deixem ara de banda els pressumptes enriquiments il·lícits, favors i enxufismes varis que hi hagin pogut anar associats, que això ho han de valorar els tècnics del ram, és a dir jutjes, fiscals i advocats). Si ho comptabilitzàssim tot veuríem que pot arribar-se a calcular el valor monetari de la marca Unió Mallorquina i de ben segur la xifra no seria gens menyspreable (estaríem parlant, en qualsevol cas, de molts milions d’euros, no de propina).

Renunciar a la marca Unió Mallorquina implicaria, automàticament, desfer-se de tot el valor de la marca Unió Mallorquina i, també, llençar en part als fems tot el patrimoni (posicionament en la ment dels seus votants actuals i potencials) de la marca UM, és a dir, llençar molts milions d’euros a la paperera. Ara bé, si únicament es fes un canvi de nom per substitució de l’actual, hipòtesi que actualment es planteja, per exemple que es passàs a dir Convergència Insular (és un dir), realment es perdria tot el valor de la marca UM?. No, és clar que no, tothom sabria que Convergència Insular és el mateix o gairebé el mateix que UM, per tant tot el valor de la marca (per bé i per mal) es mantendria gairebé intacte en la nova marca. Es tractaria d’un canvi de marca inútil.

Plantegem una segona hipòtesi, que UM renuncia de bons de veres a les seves sigles de manera profunda, a través d’una dissolució/refundació, nous estatuts, canvi generacional complet, tot això a la vista dels votants i publicitat i seguit a través dels mitjans de comunicació,  i es passàs a dir Convergència Insular (per exemple). Aleshores si que podria tenir sentit un canvi de marca. Ara caldria treballar en recuperar l’espai polític i de posicionament de màrqueting que havia deixat orfe l’extinta UM, és a dir, el centre dreta nacionalista/regionalista. Això seria una tasca no impossible però si molt dificultosa, bastant semblant a crear un partit de zero que podria, ara sí, eludir la seva vinculació amb la corrupció que se suposa que és la raó que fa plantejar-se la possibilitat de canvi de nom a UM. És aquesta segona possibilitat la única que té sentit des d’un punt de vista de comunicació i màrqueting polític, una possibilitat que suposaria pràcticament crear un nou partit amb tot l’esforç que això comporta.

Crear una nova marca política en l’escenari social actual es extremadament difícil, ja que les marques polítiques existents (els partits polítics) ocupen posicions molt sòlides i estables en la ment dels consumidors/votants i, a més, la llei d’Hont perjudica clarament a les marques (partits) que ocupen posicions petites en la ment dels votants quant a resultats electorals, tendint a eliminar-los i afavorir el bipartidisme o, si més no, l’oligopoli quant a marques polítiques.

De tot el que he dit es desprèn que, com a publicitari amb àmplia experiència en la gestió de tot tipus de marques, desaconsell nítidament un canvi de marca cosmètic. Aconsell, per tant, deixar la marca tal i com està i treballar a fons per netejar-la. La neteja de la marca política no passaria (i ara m’estic terra al damunt com a publicitari i comunicador) ni per grans canvis en el discurs, ni en les relacions públiques, ni en la publicitat política, sinó que passaria, en primer lloc, per la pura acció política: si no volem corrupció que ens associïn a la corrupció, demostrem-ho a les totes: que sigui UM mateixa que denunciï  aquells de la seva pròpia formació que no fan les coses ben fetes, que apliqui de manera implacable i radical mesures a la mínima sospita d’enriquiment il·lícit, tot això de manera sostinguda i durant anys. Això seria aplicar la màxima de les Relacions Públiques (Fer ho bé i després fer-ho saber), una vegada actuat, aleshores si, arribaria l’hora del màrqueting polític, de la publicitat i les relacions públiques: és a dir comunicar als quatre vents el canvi de manera fresca, estratègica i eficient (és a dir aquí ja hi podríem entrar els especialistes en comunicació per ajudar a restablir del tot la reputació i la imatge de marca malmesa).

Ah, pel que fa al cas, no cal anar-se’n a cercar al benvolgut Bassat per ajudar a decidir si canviar o no de nom,  ja que a les Balears hi ha excel·lents professionals tant en l’àmbit de la comunicació i la publicitat com en la investigació social que podrien assessorar Unió Mallorquina amb tanta solvència com aquest insigne publicitari, però tothom és lliure de contractar a qui vulgui i bé està el que ve acaba.