La marca España ya ha ganado el Mundial

Faltan 2 días para la final, pero España ya ha ganado el Mundial, al menos en lo que a marcas se refiere. Y es que los publicitarios tenemos claro que las multimillonarias audiencias de los partidos de la roja en las que se repite una y otra vez la palabra España tienen un impacto positivo importantísimo en la marca-país España y que eso tiene una traducción en forma de dinerito contante y sonante para la maltrecha economía española. Pongamos por ejemplo el turismo: gracias al éxito de la roja la palabra España e incluso imágenes de España aparecen un día si y otro también en los principales informativos de los principales mercados emisores, es decir, Alemania, Gran Bretaña y Francia, justo en el momento en el que muchos de esos turistas van a decirse por contratar sus vacaciones hacia Turquía, Marruecos, Italia, Caribe, Croacia o, por supuesto, España.

Lo de la audiencia multimillonaria de la marca España es solo el aspecto cuantitativo de la cuestión, pero ¿y la parte cualitativa?. Ahí las cosas están casi mejor: la marca España se está asociando a éxito, buen juego, efectividad, constancia, creatividad y “Fair Play”, gracias a la actuación del combinado español. Unos valores que ayudan cuanto menos a diluir otros con los que recientemente se estaba asociando a la marca España en el mundo entero: déficit, paro, riesgo-país…

Pero el aspecto publicitario y sociológico más importante del impacto del fútbol en la marca-país España no creo que sea la comunicación al exterior sino mas bien lo que en términos de relaciones públicas, publicidad y marketing llamaríamos la comunicación “interna”.  Y es que la gran trayectoria de la roja ha conseguido algo que hasta hace poco parecía imposible: que por unos días, semanas (y esperemos que más) se deje de hablar en los medios y sobretodo en la calle de la dichosa crisis. Y es que como publicitario no puedo más que revelarme contra la espiral tóxica de desmoralización que supone que todos los medios de comunicación hablen a todas horas y se regodeen en cada detalle de todo lo que tiene que ver con esa palabra que empieza con “c”. Y es que en mi opinión la reiteración obsesiva en destacar lo malo de la situación económica afecta mucho más a la economía real que cualquier otro factor económico externo o interno.

En fin, que la marca España ya ha demostrado que gana en el Mundial de fútbol, ahora sólo queda que todos los que tienen que ver con esa marca (ciudadanía, políticos, empresas) se convenzan de que también en otros mundiales menos vistosos y con menos vuvuzuelas (como el de la investigación, la competitividad, la calidad, el trabajo…) también se puede estar en la final o, por lo menos, pasar de cuartos.